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Previsiblemente autorales

21 de Mayo de 2016 08:10:03 | 674 Lecturas | Via: ElSeptimoarte.com

El cine de autor es, para entendernos, y para no andarnos con demasiados rodeos, aquel cuyas peliculas muestran, en mayor o menor grado, las filias, fobias, neuras, anhelos, etc. de quien se encuentra moviendo los hilos detras de las camaras. Este personaje, por lo normal, es el director del film, y dependiendo de la liberta de la que disponga durante el proceso de produccion (y/o de su pericia en el oficio) conseguira que el producto final le acabe reflejando a el mismo. ¿Puede incluirse a alguien de la calaña de Michael Bay en esta categoria? Desde luego, y sino, miremos de nuevo (que nunca esta de mas), 'Dolor y dinero', aquel despiporre en el que Jesucristo, Estados Unidos, el fitness y la cocaina aparecian (explicita e implicitamente) en absolutamente cada una de las situaciones propuestas. Aquello era, sin duda, pura personalidad; pura necesidad de contarle al mundo, a traves de lo que supuestamente mejor se sabe hacer, como es uno, que es lo que pasa por su cabeza o, para emplear la jerga al uso, por sus testiculos.

Tampoco se levantan excesivas sorpresas cuando la organizacion de Cannes (y todos los que la seguimos como los borregos que somos) proclama por todo lo alto que aqui, y solo aqui, es donde se encuentra la Meca del cinema d'auteur, que para nada en el mundo debemos aceptar imitaciones, que durante los once dias (doce para los que estamos enfermos) que dura el festival, se nos garantiza que dicho concepto no es que se vaya a respetar... es que se va a venerar como se merece. Si, vale... pero entonces, ¿que ha pasado hoy a primera hora en el Lumiere? ¿Por que esos gritos? ¿Y esos abucheos? ¿Y esos insultos? ¿Por que tanto mal rollo dirigido hacia una pelicula? ¿Sera que se ha colado una del ''cine comercial''? No, y tampoco seria la primera vez. ¿Sera que la cosa era mas impersonal que Kristen Stewart delante de una pared blanca? Tampoco. Al contrario, a 'Diré tu nombre', que este es el titulo de la pelicula de marras, se le pueden recriminar muchas cosas (a ello vamos), pero en absoluto el de no pertenecer a ese sagrado panteon del septimo arte con, supuestamente, mas personalidad. Es lo que hay, ¿no querias caldo...?

Pues toma cuatrocientas tazas. ¿Perdone? ¿Pero eran tantas? Pues si. Ahora si. Sale a escena Sean Penn. Como director, no como actor, y claro, como aun no nos habiamos recuperado del todo de NWR, nos hemos puesto a temblar. Y efectivamente, asi tenia que afrontarse una de las ultimas peliculas a concurso de esta 69ª edicion. Con miedo, incluso panico... y ni asi podriamos (ni pudimos) subir a tiempo las defensas. Nada podria prepararnos para tal horror. Para tal bochorno. El filme en cuestion es, digase ya, uno de los peores que he tenido que ver en cualquier seccion competitiva de cualquier festival (y creeme, me he dejado caer muerto en certamenes muy extraños). Es tan impresionante (en el mal sentido) que solo encuentra posible rival en la que, hasta hoy, ostentaba dicho titulo: 'The sea of trees', de Gus Van Sant. Si sumamos una con la otra (con aquella de Lee Daniels, con aquella de Richard Kelly...) llegamos a la perversa conclusion de que, tal vez, una de las lineas mas solidas en la programacion de Cannes consiste en dejar en evidencia al cine yankee.

Si este era el objetivo con 'Diré tu nombre', el exito ha sido rotundo. La cosa va, mayormente, de amores tormentosos en zonas conflictivas. Javier Bardem, medico sin fronteras curtido en mil batallas, pierde el oremus por Charlize Theron, doctora que justo empieza a probar las amarguisimas mieles de los campos de batalla. Imaginate a Angelina Jolie encargandole una pelicula a Terrence Malic y, como se ha dicho, tapate la boca. Estas nauseas que notas van a derivar, en un abrir y cerrar de ojos, en una serie de violentas arcadas que, aparte de intentar partirte en dos la columna vertebral, seran la antesala de uno de los episodios mas traumaticos de toda tu puta vida. Y es cuando te habias hecho a la idea de que la bilis se te iba a colar entre los dientes, te diste cuenta de que en realidad, lo que salia de tu boca no era sino sangre. Litros y litros hemoglobina se escaparon por ahi arriba sin nada que pudieras hacer para evitarlo. Aquello ya habia llegado a lo gore.

Y exactamente asi es 'Diré tu nombre'. Digamoslo una vez mas, de largo, la peor pelicula que hemos visto este año en Cannes. No solo en la carrera por la Palma de Oro, sino asi en general, teniendo en cuenta todas las secciones. Es mas, podria conservar dicha consideracion, mas alla de las fronteras de cualquier festival. No es mala, es infecta. Porque mas alla de una tecnica que no hay por donde cogerla (el film es visualmente horroroso, esta escrito aun peor, tiene unos dialogos de chiste y un uso de la musica totalmente ofensivo), tiene el agravante de estar hecha desde la antipatica posicion elevada de quien se cree moralmente superior. De quien esta convencido de estar salvando el mundo... y de que tu (si, si, te miro a ti, puto monstruo) no. Y ahi esta el que. De que, ya sea por X o por Y, estas insensibilizado ante el sufrimiento de la raza humana, y que por esto, yo me veo obligado a bombardearte, masacrarte, acribillarte, fusilarte... con los trucos mas resultones. Que si subrayado emocional aqui, que si camara lenta alla... que si carroña por todos los sitios. Hasta conseguir, por lo que haga falta, algo que se acerque a la lagrima.

Y si, desde luego, es cine de autor, puro y duro. No en las formas, que estan mal copiadas, sino en el espiritu que mueve la historia. Recordemos los interesantisimos inicios de Sean Penn en la direccion, con tres titulos que componian un muy apreciable atlas sobre la destruccion humana. En aquellos tres casos, poblaban el universo filmico del autor una serie de demonios con, precisamente, muchos demonios interiores. Como el propio director en aquella epoca, en la que andaba muy peleado con los vecinos, las autoridades y el mundo en general. Algo muy divertido, sobre todo si, como nos sucedia a la amplia mayoria de mortales, lo viviamos todo desde la comodidad de las afueras. Ahora, en el año 2016, el personaje ha cambiado. De lo que trasciende hasta la esfera publica, una mision solidaria equivalente a la de cualquier super-heroe de la Marvel... y un muy turbio episodio con los señores de la droga mexicanos, en el que el tipo, como quien no quiere la cosa, acaba haciendo de soplon para delatar el escondite del Chapo Guzman. Desgraciadamente, el hombre ha decidido obviar esto ultimo, y centrarse en aquello que teoricamente va a dejarle a el en mejor lugar. Bardem, ese santo canalla hiper-comprometido con la causa, es claramente el alter ego del director, quien para la ocasion se vuelca por completo en el proyecto. Ahi parte de su alma, no hay duda. Ahi esta el cine de autor... en sus peores modales. En pleno estado de putrefaccion.

Sin este panorama de desolacion que ha dejado tras de si Mr. Penn, lo nuevo de Asghar Farhadi podria haber pasado como una decepcion o, al menos, como un sinsabor. Pero al menos el irani ha conseguido que volvamos al apartamento (ese campamento gitano que tenemos montado en una de las montañas que rodean el municipio) con su regusto no tan amargo en la boca. A 'The Salesman' (retorno del afamado autor a su pais natal despues de la expedicion francesa de 'El pasado') pocas quejas se le pueden poner. Tan pocas, que hasta hace levantar sospechas. Sera el reverso negativo de los dos ultimos desastres de la Oficial, que ya uno se espera que le den argumentos para rajar (somos asi de desgraciados, si). La pelicula que ahora nos ocupa, es otra de la factoria Farhadi, y da exactamente lo que a estas alturas podiamos esperar de ella. Nada mas. Suficiente, pero poco. El guion, amigo de las elipsis, los temas adultos y el dialogo como unica solucion negociable, se descubre de nuevo como la principal arma del director, y de nuevo, este sabe aprovecharla como pocos. Una vez mas, se trata de ir haciendo mas y mas grande la bola de nieve.

Que un incidente inicial vaya evolucionando hasta transformarse en un monstruo cuyos tentaculos toquen (mas bien agarren) un sinfin de temas que tengan que ver tanto con lo personal como con lo grupal. La propuesta, que es ciertamente apasionante, se queda, a la hora de la verdad, en mucho menos. No por fallos en la ejecucion (aunque en esta ocasion el ultimo acto se desmadre un poco demasiado), sino por esa seguridad que el propio Farhadi te contagia, constantemente, respecto a la bajisima probabilidad de que vaya a atreverse con algo. Y no, la verdad es que no. No cabrea, ni mucho menos, porque en lo de siempre, la solidez es casi de acero. En todo lo demas; en todo lo que huela a alternativa o a aire fresco, el silencio es, por primera vez, sepulcral. Y el cine de autor, como esa confortabilisima y a ratos apasionante previsibilidad. Tan seguro como que esto es, efectivamente, la Meca de la autoria. No lo pongas en duda, no te plantees alternativas, ciñete a lo que sabes... Todo esto, asi mismo.

Mañana, mas.

por Victor Esquirol Molinas
@VctorEsquirol

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