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Lina Morgan, la vedette castiza que nació para hacer reír

20 de agosto de 2015 12:00:01 | 562 Lecturas | Via: 20minutos.es
  • Lina Morgan ha fallecido a los 78 años en su domicilio de Madrid.

La llamaban la 'tonta del bote' pero detras de aquellas alocadas muecas y cruces de piernas, sus ojos bizcos y sus coletas, habia un alma inquieta con el espectaculo en las venas. En la vida real, Angelines Lopez Segovia era tan solo una niña del castizo barrio de La Latina que en la postguerra recogia cartones y botellas para ayudar a la familia y soñaba con ser artista.

A veces se cumplen los sueños y el suyo se hizo realidad: sin perder su humildad y sencillez llego a ser una de las estrellas mas brillantes del firmamento del teatro de comedia y la revista musical, un genero "injustamente despreciado", como solia decir. Su humor amable y desenfadado, un humor en el que "nunca se metia con nadie", afirmaba, siempre sera recordado y querido.

Angeles Lopez Segovia se ha ido pero vivira para siempre Lina Morgan, un nombre artistico que eligio para ella su hermano pequeño Jose Luis, inspirandose en el famoso pirata Morgan, y que ha dejado personajes entrañables en teatro, cine y television con titulos como ¡Vaya para de gemelas!, La tonta del bote y Hostal Royal Manzanares.

Su precaria salud la alejo de los escenarios a los 72 años y la obligo en 2010 a vender su queridisimo Teatro de La Latina, pero su espiritu siguio de alguna manera sobre las tablas, anhelando un regreso que ya nunca se produjo: "Siempre se echan de menos los aplausos", reconocia.

Una estrella nacida al fuego de una guerra

Dicen las malas lenguas que nacio en 1937 —la edad siempre se difumina para las grandes vedettes, y ella, sin duda, lo era— un 20 de marzo. No pudo ser mas castiza: su primer llanto se oyo en el numero 4 de la calle Don Pedro, en La Latina, cerca de la Plaza de la Cebada, en plena Guerra Civil.

Fue la cuarta de cinco hermanos y solo estudio hasta los nueve años en una escuela municipal a la que debia llevar cada dia a cuestas su propia silla. Poco despues convencio a sus padres —un oficial de sastreria y una ama de casa — de que su sino era ser artista y comenzo sus clases de ballet clasico en una academia de la calle Pelayo.

Su primera gran oportunidad llego cuando tenia 13 años. Una compañia infantil de variedades, Los Chavalitos de España, la admitio como solista de baile clasico español y Angelines se embarco en su primera gira artistica en 1950.

Al año siguiente se quedo sin trabajo pero su hermana mayor, que trabajaba en el Ballet Nacional, le consiguio un trabajo en una sala de fiestas de la Gran Via madrileña.

Un fisico que guio su destino

Su fisico marco su vida, para bien o para mal. No podia competir en belleza con otras vedettes pero nadie la ganaba en simpatia: con su humor y su facilidad para la comedia se hizo un nombre propio en un territorio donde pocas mujeres osaban entrar. Tony Leblanc, Antonio Casal, Manolo Gomez Bur, Alfonso del Real y Juanito Navarro fueron sus compañeros de tablas en titulos que colgaban el cartel de 'completo' en taquilla.

Sin embargo, siempre le persiguio esa sombra de ser una segundona a la sombra de una mujer hermosa: "Me costo muchisimo imponerme —se lamentaba en una entrevista—. Fueron años y años de lucha. Incluso cuando llenaba los teatros siempre habia una vedette delante de mi. Eso me daba mucha rabia".

Tras incursiones secundarias en peliculas como Las que tienen que servir (1967), donde interpretaba a una sirvienta castiza, los años setenta le dieron su gran momento lanzandola al exito y el aplauso del gran publico con La tonta del bote (1970) de Juan de Orduña, como hito. La alocada e inocente Susana fue quizas el mas emblematico de sus personajes, una pobre huerfanita que bebia los vientos por Felipe 'el hermoso', encarnado por Arturo Fernandez.

Le siguieron otras comedias ligeras de Ozores: La Graduada (1971), Dos chicas de revistas (1972), La descarriada (1972), La llamaban la madrina (1973), Señora doctor (1973).

En los ochenta y bajo la tirania del cine del destape y las señoritas de buen ver y escaso pudor, Lina Morgan ya no tenia cabida en la industria del celuloide. "No me arrepiento de ninguna de las peliculas que he hecho, el cine me gusta mucho pero nunca me han ofrecido un proyecto interesante", solia lamentarse. Su unica oportunidad de demostrar que tambien podia ejercer dignamente en el drama, Una pareja distinta, de Jose Maria Forque (1974), fue un absoluto fracaso. Su publico no encajo verla en la piel de una mujer barbuda enamorada de un travesti alcoholico.

Un regreso dorado al teatro

De regreso a sus origenes, el teatro, ¡Vaya par de gemelas! (1981) fue su tabla de salvacion. La gran acogida de la obra le permitio comprar su adorado Teatro de la Latina junto a su hermano pequeño Jose Luis. "Si he ganado el dinero con el teatro, lo logico es que se lo devuelva al teatro", dijo entonces.

Le siguieron otros grandes exitos como El ultimo tranvia (1987, Celeste no es un color (1991) o Si...pero...no (1999), junto a Raul Sender.

En los 90 y tras un breve regreso al cine con la comedia Hermana, pero ¿que has hecho?, llego su edad dorada en la television. Traslado a la pequeña pantalla el alma de sus comedias teatrales en series como Compuesta y sin novio (1994),  Hostal Royal Manzanares (1996), Una de dos (1998) y Academia de baile Gloria (2001).

Muy querida y valorada, recibio multitud de premios con mucha humildad: Premio de la Popularidad (1969), Premio Miguel Mihura a la mejor actriz (1982), Medalla de Oro al Merito en el Trabajo (1984), Medalla al Merito artistico (1985), Fotogramas de Plata (1988), Empresaria del año (1989), Premio Empresa y Economia (1992), TP de Oro (1995, 1997 y 1998), Premio Ondas (1998), Medalla de Oro al Merito en Bellas Artes (1999) o el Premio Nacional de Teatro Pepe Isbert (2000).

Tambien recibio otra clase de premios, como el que le regalo Dario Fo al decirle tras una de sus representaciones que la consideraba una actriz excepcional o el aplauso del publico, sin duda, para ella la mayor de las compensaciones.

Nunca se caso y no tuvo hijos. Siempre preocupada por los mayores, fue madrina de la ONG Mensajeros de la Paz en los programas destinados a ayudar a los ancianos.  "Quiero mucho a los abuelos, porque no los he tenido, no los he sentido, me gusta estar con ellos", aseguro en la institucionalizacion del 26 de julio como Dia de los Abuelos en España, de la que tomo parte. "Tengo edad de ser abuela, pero desgraciadamente yo no he sido madre, no tengo esa sensacion de ser abuela, pero si tengo esa sensacion de amor, de afecto, de cariño y de respeto porque yo he querido muchisimo a mis padres, los he cuidado hasta el ultimo momento de su vida", decia hace unos años.

Ahora, llegado su momento, suenan los ultimos compases de su emblematica Gracias por venir, que cantaba siempre que finalizaba una obra, poco antes de cayera el telon.



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