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La Liga de la Injusticia - Volumen I

18 de Abril de 2016 10:10:08 | 587 Lecturas | Via: ElSeptimoarte.com

En el estadio Olimpico de Berlin, va a pasar algo muy gordo. El Fuhrer, ni mas ni menos, esta a punto de ver como su culo va a ser pateado por quien menos lo esperaba. En el palco presidencial, el aire se podria cortar con un cuchillo. El silencio es de un sepulcral que parece anticipar una tragedia que a estas horas ya es inevitable. Esta insoportable ausencia de decibelios es rota por la maquinaria filmica de una inquebrantablemente bienintencionada cineasta que responde al nombre de Leni Riefenstahl. Ella se debe unicamente al cine, y en este momento historico, el septimo arte pide a gritos erigirse en privilegiado testigo que legar, algun dia, quien sabe, a las futuras generaciones. Corre el año 1936, y en aquel entonces, una jovencita britanica trota alegremente alrededor del aparato de radio de su padre. Le chiflan los Juegos Olimpicos, mas que por el tema deportivo, por esa curiosidad innata que la empuja a querer saber todo lo que se cuece mas alla de las fronteras de su pais... Poco sabe ella que esta bendita cualidad la llevara, en un futuro no muy lejano, a ser una de las mas aclamadas pianistas de sus tiempos... y en un futuro mucho mas distante, uno de los vejestorios mas odiosos de la historia de la humanidad.

A todo esto, un proyecto inacabado de boxeador semi-profesional, malvivia en las carpas circenses de Mexico. El pobre encadenaba KO's en el ring con humillaciones varias tanto a manos del publico como de promotores pugilisticos sin escrupulos. Lo unico que le empujaba a aguantar la vertical era primero una voluntad de hierro y despues el firme convencimiento de que estaba destinado a hacer algo grande en esta vida. Que muy dentro de su propio ser, latia un gran talento, todavia por descubrir, que algun dia compartiria con toda la humanidad... Y ante tal amalgama de acontecimientos, los detectives del departamento Q se miraron fijamente el uno al otro, y el otro al uno. Volvieron a revisar todas las pruebas, indicios, transcripciones de las declaraciones de los testigos involucrados, los apuntes personales basados en las sospechas que rondaban por su cabeza... y luego, volvieron a mirarse. El uno al otro y el otro a uno. ''Querido y atormentadisimo compañero, esto no es un caso, esto es un caos. Aqui no hay quien se entere de nada.'' A lo que el otro, que efectivamente estaba muy afectado de todo un poco, se limito a responder con un gruñido de aprobacion.

Llegados a este punto, el enigma a resolver no consiste en determinar de que pelicula hablamos, sino cual de las cuatro me mata mas por dentro. Por separado, cada una de ellas es igualmente inofensiva... Son malas. Y ya esta. En el mejor de los casos, correctas, y aqui esta el problema. En este circulo de la mediocridad, se palpa, por lo general, el miedo al fracaso, y por consecuente, la obsesion por amarrar, asegurar y, sobre todo, no fallar. El sinsabor esta garantizado, lo cual aplicado a una o dos sesiones, no pasa de pequeño chasco. El problema esta en hacer de la pasion tu profesion. En la desmesura que esto implica. En quemarte inutilmente por una causa tan perdida como los responsables que hay detras de ella. Me explico. Para los que no hayan tenido nunca la ocasion de ir a un pase de prensa en Barcelona, y para hacernos a la idea, la experiencia no dista demasiado a lo de ir a misa. Basicamente, se trata de un puñado de gente, mayormente anciana, congregada por una razon tan adorada como temida y quien sabe si odiada. Los caminos del cine son ciertamente inescrutables, pero se basa tambien en una serie de inamovibles.

Volviendo a las proyecciones para los periodistas, el comportamiento de estas, en cuanto a entidad pseudo-organica, es de lo mas predecible. Por lo general, se impone la decrepitud. No solo en una media de edad que nos hace pensar en esos infames autobuses estampados en una curva cualquiera de la carretera comarcal de turno, sino en la actitud del grupo, plasmada esta en las toses, quejas hacia la vida y ese convencimiento inquebrantable de que a estas alturas, todo esta inventado, y de que obviamente ya no queda nada por descubrir. No es que lo nuevo no guste, es que esto directamente no existe. Se ha eliminado del diccionario; ha caido en el olvido. Por los siglos de los siglos. Por supuesto, y por fortuna, hay excepciones, gloriosas excepciones, pero quedandonos con lo negativo (que de esto va mayormente este articulo), no hacen mas que confirmar la regla. Al final del año, la tercera edad sigue ganando la batalla. Los de siempre siguen, como siempre. Los nuevos han desaparecido en su amplisima mayoria y los demas, estamos a uno o dos pasos mas cerca de entonar el ''One of us...'' browniano. Nos hacemos viejos. Y se nota.

El paisaje cambia, radicalmente, cuando llega a la cartelera uno de estos titulos que, ya sea por su peso en la temporada de premios o por el gran poder de convocatoria que tienen las grandes super-producciones, consiguen hacerse con ese intangible al que llamamos ''interes general''. Es entonces cuando cuesta entrar en la sala, cuando hay que confirmar la asistencia cuanto antes mejor con tal de evitar quedarse fuera y cuando hay que llegar a la sala una media hora antes, por aquello de asegurarse un sitio en el que poder ver la pelicula en unas condiciones que no sean deplorables. En estos casos, y despues de haber pasado, por ejemplo, por las cuatro peliculas que en algun momento u otro me vere obligado a comentar, es cuando sentia un odio irrefrenable hacia todos aquellos ''guadianeros'', que aparecian y desaparecian cuando mas les convenia; cuando mas les interesaba. En mi poco experimentado modo de proceder, me parecia injusto que alguien se plantara a la ultima de la Marvel sin haberse tragado antes aquella infumabilidad de remake de aquel clasico del cine de terror. Tanto o mas denunciable que aparecer, como de la nada; como quien no quiere la cosa, para ver lo nuevo de Iñarritu, sin haber pasado antes por lo ultimo de alguien tan intrascendente como, por ejemplo, Nicholas Hytner.

Ahora veo claro que aquella politica de asistencias interrumpidas no obedecia a la cara dura, sino mas bien a la inteligencia de la auto-proteccion. Si, puede que los criticos de cine seamos unos lloricas, pero no menos cierto es el que lo nuestro, no es vida. Cuando ademas no hay retorno economico, la cosa se complica. Vivir del amor arte es algo innegablemente precioso, pero este romanticismo es solo apto para los mas jovenes, y como he dicho, cada dia que pasa lo soy menos. Mucho me temo que he llegado a este punto en el que ya no cuela. En el que ya no compensa. En el que la pasion me esta quemando. Asi es. Me estoy muriendo (¿y quien no?), pero porque algo a lo que he decidido dedicarle mi tiempo y mis esfuerzos (lo que viene a ser mi vida, vaya) me esta matando. Ya llevo mas de diez años asi, y sigo sin poder vivir de ello. Porque no se venderme, porque la cosa esta muy mal (un clasico) y porque, lo admito, no lo valgo. Casi una decada despues de aquel primer y esperanzador pase de prensa de 'Diarios de una niñera' (si, podria haber sido peor...) en el Renoir Les Corts (descanse en paz), todo parece que sigue igual. Todo, o casi todo, se asemeja a aquella pelicula del monton.

Y no, no es una expresion cualquiera. Es, desgraciadamente, una categoria cinematografica. Los mas entendidos tiran del termino ''random'', y si, es exactamente esto. La vida es, demasiado a menudo, de un gris insoportable, y de una aleatoriedad igualmente insufrible. Te despiertas un dia cualquiera y cuando has querido darte cuenta, ya ha pasado otra semana cualquiera... sin nada que hayas podido / querido hacer para evitarlo; para darle un poco de color a este vacio tan sedante en el que te has instalado. Pues bien, la cartelera cinematografica, la de este pais, al menos, es exactamente asi. Cada viernes llega a nuestras salas una media de ocho peliculas, siendo la mayoria absoluta de ellas una oda a la amnesia colectiva; a ese olvido absoluto de lo que acabas de ver... justo al salir de la sala de cine. De nuevo, las apariencias pueden engañar. Nos hacemos viejos, si, y somos una panda de amargados, tambien, pero la naturaleza, que es mas sabia que nosotros, separa la informacion importante de la que, simplemente, no lo es. Dicho de otra manera, por pura salud mental; por aquello de evitar la saturacion neuronal, el cerebro se niega a retener datos que sabe que no va a necesitar para nada. ¿De que iba la peli que vimos ayer? No lo se. ¿Y quien salia? No me acuerdo. ¿Y como terminaba? Ni puta idea.

Prueba a convivir con esto durante diez años. Sin mas remuneracion que el amor al arte. Prueba a ver, solo durante un mes, cuatro o cinco peliculas cada semana, siendo siempre tres de ellas de un insipido tal que temes por el bienestar de tus papilas gustativas. Prueba a escribir sobre cada una de ellas. Prueba a instalarte en la peor de las crisis laboral-existenciales: Tener que escribir sobre algo tan poco importante que, en el fondo, esperas que pase inadvertido. ''¿Y a que dices que te dedicas?''; ''Si te lo dijera, te tendria que matar'' ; ''¿Por que? ¿Eres espia o algo asi?'' ; ''Mas quisiera. Veras, sin entrar demasiado en detalles, me dedico a ver y analizar unas ''
Cosas que nunca mueren'' cuya difusion pondria en serio peligro la cordura del planeta entero'' ; ''Vaya, ¿trabajas con armas de destruccion masiva?'' , ''Mucho peor, con peliculas''. Y ahora en serio, prueba a fumarte, cada siete dias, una sesion cuadruple como la que sigue. Abrochense los cinturones:

'Race, el héroe de berlín', cuyo titulo original es, por cierto 'La vida sin grace' (en cristiano, ''Orange county'', como la de obstaculos, no como la de periodismo), es un biopic dedicado a la figura del mitico atleta Jesse Owens, quien se ganara un sitio de honor en el panteon Olimpico no solo por su coleccion de medallas doradas, sino por conseguirla en territorio comanche. Para los no-iniciados, el escenario era la Alemania nazi, y el tipo era afro-americano, que es la manera politicamente correcta de decir ''Hombres de negro 2''. En esta misma y asquerosisima correccion se instala lo nuevo de Stephen Hopkins. De una manera tan descarada, que salen a relucir todas sus carencias, y no son precisamente pocas. El caso es que al director salta a la vista que todo esto le viene grande. Lo de hacer una pelicula de epoca, lo de trabajar con nombres con el peso de William Hurt y Jeremy Irons (por muy mala que sea la carrera del segundo en estos ultimos años), lo de tratar figuras historicas tan inspiradoras como la del propio Owens, tan oscuras como la de Joseph Goebbels, o tan incomodas como la de Leni Riefesntahl. El miedo a no estar a la altura se hace demasiado obvio, y de ahi vamos directos a la obsesion.

El resto corre a cargo de la consiguiente y muy logica tension. Normal que con este estado de nervios, se acabe optando, casi siempre, por la opcion mas cobarde. Esto es, huir de la responsabilidad. En este sentido, no es causal que Hopkins se pula en apenas 3 segundos los 100 metros lisos de Owens en Berlin. Esto no es ser velocista, es ser eyaculador precoz. Con toda la frustracion que ello implica. Ya, si, pero la pelicula es correcta, ¿no? Bueno si, pero con los medios con los que cuenta, faltaria mas. Porque si, de acuerdo, se sigue toda la historia sin la menor dificultad, incluso con cierto agrado en algun momento puntual, pero todo punto positivo que se le pueda encontrar a la experiencia viene directamente de la cronica periodistica, y no de la aportacion cinematografica. Muy mal tendriamos que hacerlo para deslucir las gestas del atleta, y no, a este punto no llegamos, pero al no querer ir mas alla de estos pobrisimos objetivos, se queda la cosa en una pequeñez que, en cierto modo, podria interpretarse casi como un insulto hacia los referentes en los que se mueve. Eso si, todo ello con la mejor de las intenciones. Que no se diga...

Lo que no queda nada claro es, precisamente, la voluntad de Nicholas Hytner con 'The lady in the van', titulo sorprendentemente no traducido para el mercado patrio. La historia, en esencia, es simple. La apacible vida de una comunidad tipicamente british es perturbada el dia en que aparece en ella una misteriosa y cochambrosa furgoneta amarilla en la que habita, cual troll de las cavernas, una anciana que no se sabe si busca desesperadamente el amor del projimo o si, por el contrario, cualquier excusa para entrar en la casa de sus nuevos vecinos con el unico objetivo de mearse en sus plantas. La pelicula intenta asentarse en el punto intermedio entre la comedia y el drama, pero lejos de conseguir el tan ansiado equilibrio entre ambos elementos, se regodea (esta por ver si expresamente o si de forma accidental) tanto en un terreno como en el otro. Sin llegar al horror de la pasada de frenada, pero sin salir de lo engorroso de la reiteracion del recurso mal empleado. Hasta torpedear la paciencia, no se si del espectador, en general, pero la mia desde luego que si.

La excusa, mas que el activo, es la veterana Maggie Smith, quien por carrera artistica y por el personaje que se ha ido construyendo sobre todo a lo largo de los ultimos años, parece que no se pueda hablar mal de ella. Pues hasta esto consigue el film, que nos planteemos la conveniencia de tan incontestable actriz. El desconcierto pasa de la sospecha a la evidencia en un tramo final rematado por un homenaje chusquero al imaginario de los Monty Python que viene a confirmar, de la forma mas torpe imaginable, lo fallido de la propuesta. Todo destapado, puta justicia divina. No es simpatica, tampoco ocurrente (ni en el planteamiento de una meta-narracion que solo incide en la pesadez generalizada, mas que en lo intrincado de cualquier proceso creativo), ni mucho menos entrañable. Es todo lo contrario, elevado, por pura saturacion, hasta la enesima potencia. Con el agravante de la Smith como complice necesario del crimen. Lo mismo que enterarte que el asesino de la funcion es tu mejor amigo. Asi de doloroso.

Aunque no tanto como el pasado que arrastran los protagonistas de 'Redención (los casos del departamento q)'. El titulo ya se las trae, y cosa rara, no engaña con respecto a las intenciones de la cinta. La cosa consiste, grosso modo, en ver hasta donde puede llegar la afeccion nordica. Sobre el papel, se trata de un thriller detectivesco con el trasfondo del fanatismo religioso. A la practica, es un poti-poti de referentes modernos ante los que quedar en evidencia. Ahi estan las cavilaciones existenacialistas a lo 'True Detective', o la manera de ligar tematicas, asi como lo generico con lo intimo, de los 'Prisioneros' de Denis Villeneuve. Y asi es como se queda el director Hans Petter Moland, reo de unos modelos que no cuadran con su concepcion del noir (a su anterior pelicula, la deliciosa 'In Order of Disappearance', me remito). Ni rastro de aquel humor negro (nunca mejor dicho) marca de la casa; ni rastro de aquella manera inconfundible de acercarse al genero... solo la sumision mas triste a las modas del momento. ¿Que el pueblo quiere a detectives daneses jodidos por la vida? Pues ahi van.

En este sentido, poco o nada puede reprocharsele a Petter Moland. Lo que ha hecho aqui es manufacturar un producto que cumple con las expectativas del espectador medio. En cuanto a ejercicio de minimos, da efectivamente lo minimo que se espera de este tipo de cintas. Crimenes y ambientes sordidos, personajes supuestamente (notese la duda) carismaticos y picos de tension que marquen la sucesion entre los distintos actos en que esta dividida la historia. Vale, de nuevo, y en apariencia, todo correcto. El problema, como se ha dicho, esta en el poco convencimiento con que se ensamblan los componentes. La desgana es imperante, y a la larga, como no podia ser de otra manera, se contagia. Es asi como el thriller dominguero se convierte, en un abrir y cerrar de ojos, en un tonto y plomizo tratado sobre el bien, el mal, la fe, y obviamente, la imposibilidad de la felicidad en los paises nordicos... lo cual para nada es obstaculo insalvable a la hora de cosechar alguna que otra carcajada -involuntaria- por el camino. La manera que tiene el director de resolver los momentos de maximo suspense y accion, es tan patillera, y pretende ser tan seria e impactante, que a menos que se tenga un minimo sentido del ridiculo, no se puede evitar por lo menos echarse alguna que otra buena risa. Y que conste que no se trata de reirse ''con-'', sino ''de-'', pero ya es algo. Visto el desolador panorama, se agradece...

... Y mucho mas bienvenida es la llegada de una pelicula tan infecta como 'Cantinflas'. En un dia bueno (muy bueno, vaya) los films comentados hasta ahora podrian pasar por, precisamente, pasables, pero el que toca ahora no hay por donde cogerlo. Llega a nuestras salas dos años despues de su estreno oficial, y su protagonista es Oscar Jaenada, quien para la ocasion encarna al mitico comico mexicano Mario Moreno Cantinflas. El aurea a cinta maldita, combinada con cualquier vibracion negativa que pueda despertar la ficha artistica, no tarda en confirmarse en un espectaculo (por asi llamarlo) que opta, desde ya, a peor pelicula del año. Del 2014, 2015 o 2016, a saber... La nocion del tiempo se pierde por completo con el tratamiento narrativo que el realizador Sebastian del Amo le da al proceso de ''flirteo'' del productor Mike Todd a Cantinflas, con tal de contar con sus servicios para su alocado proyecto de 'La vuelta al mundo en 80 días'. El proceso se pasa por el forro todas las leyes de la naturaleza para acabar convertido en una clase de fisica cuantica de lo mas burra. Para no irnos por las ramas con excesivos detalles, la proporcion temporal se situa, aproximadamente, en el 20 a 1. Cada dia que pasa en los Estados Unidos, equivale a casi un mes en Mexico. Todo lo demas es igualmente desastroso.

De hecho, es tan malo, que hasta resulta fascinante. Siempre, claro esta, desde un punto de vista condicionado por la jodienda mental a la que tarde o temprano te acaba condenando la muy respetable profesion de critico cinematografico. Por ejemplo, lo unico salvable del film es Jaenada, pero solo eventualmente. Si bien hay que admitir que esta aceptablemente decente en lo que a imitacion se refiere, falla estrepitosamente a la hora de darle un trasfondo y sentido humano al personaje. Hasta llegar, y quedarse, en la verguenza ajena mas insoportable. Hasta convertirse en el mas fiel reflejo de todo lo que sucede a su alrededor. Emocionalmente, la inteligencia es, siendo generosos, de niño de tres años; historicamente, muchas de las actitudes y datos mostrados son, por lo menos, dudosos; visualmente, el temor a contraer cancer de ojos esta mas que justificado... Cinematograficamente hablando, el descalabro seria de los que hace epoca, si es que a alguien le importara lo mas minimo lo que se esta proyectando en la pantalla.

Y he vuelto a la casilla de salida. He vuelto a devaluarme, fisica, mental y profesionalmente. He vuelto a vaciarme, como diria el iluminado, con algo que no me llena. He vuelto a este estado de destruccion espiritual en que prefiero mil veces antes un engendro que una mediocridad, porque si tenemos que morirnos, hagamoslo al menos a costa de la diversion que entraña cualquier desastre con la decencia minima de llevar toda su mierda hasta las ultimas consecuencias. Si, asi estan los animos. He vuelto a perderme en este laberinto del conformismo cinefilo mas rancio al que llamamos cartelera española... Y efectivamente, ojala ninguna de estas peliculas (que intuyo que son causa y consecuencia de todos los males que sufre nuestro mundo) no tenga mas difusion de la que merece su calidad. Ojala le suceda lo mismo a este articulo. Ojala no me tenga que ver a mi mismo en ningun pase mas de estos. No, al menos, en estas circunstancias. Mas que una promesa, es un proposito (es lo que aspiro) y, desde luego, un grito de socorro.

Asi ha ido mi semana. ¿Y la tuya?

por Victor Esquirol Molinas
@VctorEsquirol



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