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'Las pequeñas cosas' - El verano ya llegó

08 de Junio de 2016 10:10:03 | 765 Lecturas | Via: ElSeptimoarte.com

Vale, antes que nada, deberias saber que me he metido en el cuerpo cuatro birras... o cinco. No se. Deberias saber que escribo esto bajo las influencias de un cocktail que se ha alargado mas de lo que estaba previsto... y menos de lo que me hubiera gustado. Como siempre, vaya. El caso es que hoy me he despertado para asistir a una de las convocatorias de prensa mas importantes del año... al menos, en Barcelona, lo cual podria pasar por el equivalente a asistir al draft de las ligas juveniles de baseball de Arkansas... Pero no, en realidad, es mucho mas. Al fin y al cabo, estabamos a punto de presenciar la puesta de gala del solsticio de verano. Si, en una calurosa mañana de principios de Junio... pero, espera, ¿esto no llegaba en dos semanas? Pues si, pero desde el 2009, ya no. ¿Perdone? Pues como lo oye. Hace exactamente siete años que el cambio de estaciones mas deseado no viene marcado por los astronomos, sino por una gente mucho mas poderosa, y por ende, mucho mas peligrosa.

Y ahi estoy, en la Calle Rossello, numero 515, en la antigua fabrica de la Estrella Damm. Son las 10:30 de la mañana, hora en la que he sido convocado para acreditarme para la presentacion oficial del nuevo anuncio veraniego de la campaña ''Mediterraneamente''. Tanto en el mail de convocatoria como en la posterior confirmacion, se me dijo, por activa y por pasiva, que al final de todo el paripe, se nos invitaria a cerveza y a un menu degustacion representativo de las esencias del mare nostrum. Lo de que el evento contaria con tres invitados de excepcion (a saber, el director Alberto Rodriguez y los actores Jean Reno y Laia Costa) casi que era algo secundario. Y no, en realidad no, pero esta gente, si algo sabe, es lo que quiere el consumidor. En este caso, el periodista, como buen muerto de hambre que es, hara mucho mas caso a la llamada de su estomago, que no a la del deber profesional. Y oiga, que si podemos conjugar ambas cosas, pues mucho mejor.

De modo que contesto al mail, diciendo que asistire con sumo gusto a la presentacion del anuncio de marras, y que con aun mas placer me dejare ver despues en el cocktail con menu degustacion. ''¡Genial!'', me contestan, ''¡Contamos contigo!'' A lo que yo, en un arrebato de sinceridad como no se han visto en mucho tiempo, me limito a escribir ''¡Yuhu!'' Es importante que quien te invita a una fiesta sepa con que tipo de individuo esta tratando; que le quede claro a que vas, y con que actitud lo haras. Al menos con esto voy de cara., y al menos, por una vez, voy a ser puntual... ma non troppo, que tampoco es cuestion de llegar alli el primero. Esto jamas. De modo que a las 10:32, despues de una nada-improvisada vuelta a la manzana, me planto en la entrada, doy mi nombre, el del medio al que represento [jefe, si estas leyendo esto, te pido perdon], y entro en uno de estos magicos lugares donde, sin lugar a dudas, se construyen los sueños... y las pesadillas.

Tras pasar por un pasillo rodeado de gigantescos depositos metalicos (donde antes se almacenaba cerveza, y donde ahora se meten las almas de la gente que muere, mas o menos accidentalmente, en las calles de Barcelona), doy con una gran sala donde se habran dispuesto un centenar de sillas, todas ellas mirando hacia una pantalla gigante donde se proyectara uno de los trabajos mas esperados del año. Siguiendo la clasica formula de Bart Simpson, en la que se estipula que la probabilidad para hacer el mal es inversamente proporcional a la proximidad de la figura autoritaria, tomo asiento en la penultma fila (la ultima, es que canta demasiado), y alli, como todavia quedan unos veinte minutos para la hora señalada, me pongo al dia con algunos compañeros de profesion. La cosa va, mayormente, de ver quien ha hecho los deberes y quien no. ''A ver, ¿el auncio de Amenabar cuando fue? ¿Y que pasaba en el? ¿Y quien salia? ¿Y el del Bulli? ¿Y que cancion sonaba en aquel? ¿Y el de Isabel Coixet? ¿Y aquel del veranito que nadie ha vivido en toda la historia de la humanidad?'' Y asi, hasta que oimos la voz.

Como nos hemos puesto casi al final de todo, no vemos al tipo que nos esta hablando, de modo que nos concentramos (porque no nos queda otra) en lo que nos cuenta. Antes, no podemos evitar sonreir al detectar el fortisimo acento catalan que se gasta. No es gracioso porque le cueste hablar castellano, sino porque a estas alturas, nos conocemos, y sabemos que esto (to-do esto) es marketing. Mas adelante, descubrimos que el tipo, con ocho apellidos castellanos en su haber, nacio y se crio en Valadoilid, y que de alli no salio hasta hace cuatro meses, momento en el que empezo a trabajar por Estrella Damm. En un tiempo record, paso por un proceso inverso al de Sergi Lopez en la gestacion de 'El laberinto del fauno', haciendose casi suyas las vocales abiertas y las eles geminadas. No por adaptacion a su nuevo entorno laboral, sino por imposicion de la empresa, la cual obliga a todos sus empleados, desde hara ya casi dos olimpiadas, a convertirse en autenticos estandartes de la cultura catalana... siempre que se muevan entre los Pirineos y el Ebro, claro. Mas alla de estas barreras naturales, se les fuerza, tambien por contrato, a eliminar cualquier indicio que pueda recordar lo mas minimo a la senyera, el pa amb tomaquet o la fobia a la tauromaquia. Esta politica de la esquizofrenia la aplican igualmente a la hora de venderse. Aqui, como sabemos que la birra de Barcelona es la Moritz (no se habla lo suficiente de las cañas a las que esta buena gente invita a los del gremio), se apropian, cual Almogaver en modo berseker, del Mediterraneo entero (ambicion no les falta), mientras que mas alla de nuestras fronteras, se venden como la bebida alcoholica oficial de la ciudad condal. En fin...

Que como esto es Barcelona, el pucelano luce por todo lo alto su catalanidad: ''Si... errr... ¿se me oye? Si, bueno... pues nada, que gracies por haber venido, ¿no? Y eso... que ahora os vamos a ensenyar el nuevo corto de la campanya Mediterraniament, eh, que lo hemos hecho todos con mucho carinyo... Y que esperamos pues que os guste mucho... Y, ah si, que me recuerdan que luego estais todos invitados a la terraza, para el cocktail'' Entonces, una voz estalla al fondo de la sala: ''¡Yuhuuu!'', y luego, el de Valladolid sigue con lo suyo, ''Jejejejejejeje... si, si, ya llegaremos a esto, eh, pero antes, bueno, esto mismo, que vamos a ver ''Las pequeñas cosas''¡alto! o mi mamá dispara''Les petites coses'', eh, que es un nuevo homenaje al modo de vida del Mediterraneo, ¿no? Y que esta dirigido por Al·lberto Rodriguez... Y protagonizado por Laie Costa y Jean Reno, ¿no? Y que nos hace mutxa il·lusion que esteis todos aqui, porque en serio que el Mediterraneo es genial·l, y que nos encanta... y que bueno, que siempre intentamos que nuestra cerveza se impregne pues un ponquito de este mar, ¿no? Y que bueno, que quizas por esto es la mejor cerveza del mundo... y de parte del extranjero, ¿no?

A esto ultimo, por cierto, los linguistas de todo el mundo lo llaman hacer un Mariano Rajoy. Sucede cuando quien tiene la palabra, agobiado por la presion de tener que hablar en publico, dispara palabras a boleo, con la vana esperanza de que estas logren juntarse, ellas solitas, hasta formar una frase minimamente inteligible. Sobra decir que el experimento falla en la mayoria -absoluta- de ocasiones, dando, esto si, gloriosos y desternillantes galimatias que se cobran, de paso, la vida de centenares de filologos cada vez que alguien los pronuncia. Por ejemplo: ''Que España es una gran nacion, y los españoles... muy españoles... y mucho, españoles''¡alto! o mi mamá dispara''Es el vecino el que elige al alcalde, y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde'' Normalmente, el ''pfff mental'' se confirma con un tembleque en la voz, sintoma inequivoco de un cortocircuito mental imparable en lo que a efectos gramaticales devastadores se refiere. Con el ''La mejor cerveza del mundo... y parte del extranjero'' sucede exactamente lo mismo, solo que en esta ocasion, estamos en manos de una organizacion mucho mas seria que cualquiera de los partidos politicos por los que tendremos que decidirnos, de nuevo, en unas pocas semanas. De modo que antes de que se nos ocurra empezarnos a reir, alguno de los genios del mal que trabaja ahi, se ha encargado ya de apagar las luces y de darle al play. Ya no hay vuelta atras, empieza la Premiere Mundial de 'Las pequeñas cosas'.

Estamos en una playa de Mallorca. O de Menorca. O de Formentera. O de la Costa Brava... a saber. Los de Estrella Damm hace tiempo que han perfeccionado un software capaz de reproducir, con total exactitud, cualquier entorno que se adecue a lo que ellos mismos han ido definiendo, a traves de los años, como ''Mediterráneo''. Alli, en este punto de la geografia semi-mitica, un yate estalla en mil pedazos, y de las llamas surge, cual ave fenix algo pasado de kilos, un Jean Reno en plan James Bond. Asi, asi. A pocos metros de el, una chica despampanante espera a que el heroe salga del agua, para preguntarle algo asi como el sentido de la vida, a lo que el, que se empieza a notar los clasicos sintomas de un Mariano Rajoy, decide callar. Por esto mismo, porque se ve incapaz de vomitar lo que el guion le dice (en lo que claramente es un meta-guiño). Justo despues, oimos el grito mas clasico en los rodajes ''¡Corteeen!'' El director decide pararlo todo, y entonces se descubre la mentira en la que estabamos. Todo es falso. Todo. El barco era una maqueta, la noche era en realidad dia, y aquel paisaje idilico no era mas que el producto de una pantallazo verde. Vaya...

A continuacion, se nos pone en situacion. Resulta que el realizador esta hasta al gorro de los caprichos de su estrellita, y antes de ceder ante las mas que comprensibles pulsiones homicidas, aprovecha unos problemas tecnicos para concederse un descanso de cuatro dias (lo normal) y de paso dejar tirado al gabacho, que bien merecido lo tiene. De modo que la excusa de este año es acompañar a Jean Reno, durante ese receso forzado, por algunos de los sitios (y situaciones) mas alucinantes que puede dar Mallorca (¿o era Cabrera?). El gancho, por asi llamarlo, esta en la relacion que la estrella va a tener que llevar con su sirvienta particular (Laia costa), un energico y algo irritante recordatorio de que la vida es maravillosa, y de que lo que hace que esta valga la pena, son las pequeñas cosas. Ahi nos topamos, una vez mas, con el poderio del patrocinador... porque esas ''pequeñas cosas'' son experiencias que, por lo general, estan vetadas a los mortales. No solo en lo que estas ofrecen, sino en la manera en que estas se presentan. Porque si, tomarse un suquet en la playita junto a los colegas, esta de puta madre... pero hacerlo sin los filtros de instagram y la musica de Ramon Mirabet sonando de fondo, como que no es lo mismo... Como que, cuando finalmente te lo encuentras, te sabe a poco. ¿Por que? Porque las mentes malvadas de una corporacion que sabe del Mediterraneo lo que ha aprendido de las vacaciones de alto standing de sus directivos, te ha hecho creer que todo lo que ellos hacen (hablando en plata: conquistar el mundo) estaba a tu alcance... Solo que no.

La publicidad, de hecho, y en general, funciona asi. Todo se reduce a venderte que tus sueños estan a un bote de champu / desodorante de verse realizados. Lo mismo con la cerveza. Y si, en parte es asi. Como dijo el maestro a su ligue ''Bebe, por favor, no porque quiera verte borracha, sino porque veras como, a cada trago, me hago mas simpatico, y mas inteligente, y mas guapo''. Te recuerdo, que nunca esta de mas, que cinco (¿o eran seis?) copazos de cerveza estan fluyendo ahora mismo por mis venas... Y como fluyen las palabras, y que maravillosa me parece ahora mismo la vida. De esto se trata, quizas, toda la mega-campaña ''Mediterraneamente'', a la que algunos no han dudado a la hora de colgarle el apodo de ''Mediterroneamente''. Errores en la percepcion que bien podrian atribuirse a un exceso de alcohol en sangre... o por el contrario, esa lucidez que solo pueden darte los placeres etilicos. Es mas bien lo segundo, ya que la propuesta, por primera vez, adquiere un poco de sentido, a la par que un pelin de buen saber hacer cinematografico, que nunca esta de mas... Y faltaria mas, que ni Alejandro Amenabar ni Alberto Rodriguez son idiotas. Al contrario. Y riete, si tienes cojones, del poderio de la Estrella Damm.

Porque mientras sus dirigentes nos deleitan con la ya clasica vomitona mediterranea, sientes como tu alma esta mas y mas cerca de esos contenedores metalicos que presiden el hall de esa fabrica donde cada año nacen las vacaciones que, desgraciadamente (o no) en tu puta vida vas a experimentar. Eso si, al menos en esta ocasion la premisa cuela bastante... El protagonista, que ha dejado de ser alguien ''Normal'', se atiborra de gambas, cervezas y vivencias unicas, por obra y gracia de una fama que le va allanando el terreno. El tio puede hasta permitirse el privilegio de ser un gilipollas colosal; de tratar a la gente como una mierda... porque sabe que al final del dia, estos a los que ha pisoteado, seguiran queriendo conquistarle. Porque claro, la pobre Laia tiene que ganarse la vida haciendo de runner, cuando lo que quiere ella es dirigir pelis... ¿pero como va a conseguirlo si no es cobrandole favores a gente influyente en el mundillo? Uf, que duro... pero al mismo tiempo, que bonito y que buenrollero es todo. No, en serio. Que perturbante, y que horroroso... y ya. Basta. Por favor.

Y al cabo de quince minutos, se termina la broma. Antes de que se hayan encendido las luces, y de que el ejercito de palmeros (seguramente empleados de la propia Damm) empiece a cumplir su funcion, el desgraciado del ''¡Yuhu!'' ya ha llegado al piso de arriba, donde aguarda el festin prometido. Solo que no, todavia no. Aun hay que pasar por un ultimo peaje. Photo-call y rueda de prensa presidida por un señor extraño, de pelo blanco que contrasta con el moreno de su piel, sin duda adquirido en sus fines de semana de esqui en los Alpes, en alguna sesion intensiva en el Solmania y en las fogatas que se montan semanalmente en la fabrica Damm para quemar rebaños de carneros, en honor a los Dioses Ancestrales, los mismos que le permitiran engañar, un año mas, a la mismisima Parca. El tipo, ataviado con un elegante traje gris, y rematado por el negro reluciente de unos mocasines nada discretos, es sin lugar a dudas uno de los enviados del Principe de las Tinieblas a la Tierra, pero mas que hablarnos del Apocalipsis (esto seria demasiado obvio), primero marca paquete dejando claro que el tema musical que ha sonado en el corto, se ha compuesto especialmente para este (por aquello de distanciarse de los pringaos' que tienen que tirar de canciones ya hechas), y luego decide seguir adoctrinandonos con la mentira esa del modo de vida mediterraneo, que es lo mas, es la polla en vinagre y es de lo bueno lo mejor, y de lo mejor lo superior.

Antes de atragantarse con sus propias fantasias, el maligno decide dar paso a las estrellas de la funcion. Alberto Rodriguez, Jean Reno y Laia Costa (en orden anti-alfabetico) entran en escena y aguantan, con soberana elegancia, el chaparron. Los periodistas, showmans y fans se abalanzan hacia el micro, en una sangrienta competicion por ver quien dispara la chuminada mas bestia. A los tres se les pregunta, en por lo menos cuatro ocasiones, cuantas birras se bebieron durante el rodaje, que anecdotas pueden rescatar de el y que han aprendido los unos de los otros. La cosa se pone especialmente interesante cuando un grupo de desalmados decide linchar a Jean Reno, porque ya se sabe, el hombre se deja ver poco por nuestro territorio, y hay que aprovechar las pocas ocasiones que nos brinda el destino. De entre las intervenciones mas estelares, cabe rescatar la del sadico que le recuerda al actor una serie de anuncios rodados en Japon. ''¿No fuiste tu quien se visito de Doraemon para Lexus?'', a lo que el otro, sin perder la compostura, contesta ''Si, bueno... me vendieron no-se-que de un gato que ayuda a los jovenes nipones. Que cuando los chavales tienen problemas, un gato sale de una puerta y los resuelve. Pues mira, que me toco hacer de gato. Estuvo... bien.''

Por si patetismo y dignidad no se estaban haciendo el amor lo suficiente, va Jean, a quien por suerte ya todo se la pela bastante, y compara el rodaje de 'Las pequeñas cosas' con las sensaciones que vivio durante el rodaje de 'El gran azul'. ''Le grand bleu...'', dice, con la mirada perdida en ese pasado mejor en el que Luc Besson todavia molaba, y en el que el aun estaba lejos de enfundarse el traje del Gato Cosmico, o de darle replica a Laia Costa para el nuevo anuncio de la Estrella Damm. Y con esto, el ente demoniaco de blanca cabellera ya tiene suficiente. Se acaba de cobrar otra alma. Por hoy, ya ha comido suficiente. Ahora que se ha saciado (y no antes) permite que los seres insignificantes que le rodean hagan lo propio. ''¡Yuhu!'' Vuelve a escucharse en un rincon de la sala. El mail no mentia. Hay cerveza. Cerveza para todos. Y paella. Y cerveza. Y deliciosas tapas de marisco. Y cerveza. Y el sol pica que da gusto. Y la cerveza entra como el aguita. Y Ramon Mirabet se esta achicharrando que da gusto, pero no importa, porque tambien hay cerveza para el, y para todos los miembros de su grupo. Y que simpatico es todo el mundo. Y que inteligente. Y que guapos somos todos. Y que cojonudas van a ser estas vacaciones. En tu puta cara, solsticio de verano, mi estacion favorita empieza cuando lo digo yo. Ahora no... Aaahora.

por Victor Esquirol Molinas
@VctorEsquirol



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